Los Celulares: Los Nuevos Cigarros

Crecí en una familia donde tanto mis padres como todos mis tíos y mi hermano fumaban. Fui testigo directo del cigarrillo como hábito social omnipresente. Con el paso del tiempo, tuve la fortuna de ver su notable declive y, al mismo tiempo, el surgimiento de las computadoras, el internet y los celulares.

Hoy, estos últimos se han convertido en el nuevo vicio moderno. Los revisamos al despertar mientras tomamos el café, hacemos pausas frecuentes durante el día, los consultamos después de las comidas para distraer el hambre, los tenemos a la mano tras momentos íntimos y los sacamos en bares o reuniones sociales.

A diferencia de los cigarros, cuyos buenos modales de uso tardaron años en establecerse —no se fumaba mientras se comía, durante el trabajo, en la cama (donde provocaron muchos incendios) ni en la iglesia—, los celulares son todavía muy nuevos. Por eso aún no hemos desarrollado las normas básicas de cortesía que merecen.

Nuestros modales con el teléfono revelan la calidad de nuestra persona y el respeto que tenemos hacia los demás. Ignorar a nuestra pareja, hijos o amigos por mirar la pantalla es una falta de educación notable. Especialmente grave es usarlos durante el trabajo: interrumpe la concentración, reduce la productividad y muestra poco compromiso con las tareas y con las personas que nos rodean.

Ha llegado el momento de establecer límites conscientes. Apagar el celular de vez en cuando es un acto de cortesía hacia uno mismo y hacia las personas que nos rodean. El mundo real sigue esperando nuestra atención plena.

¿Está usted listo para dar el ejemplo?

Publicado por Dr. Rod

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